martes

Viendo Con El Corazón


María fue una bondadosa auxiliar de maestra, que simplemente quería Amar mejor a sus estudiantes, niños con problemas emocionales. Ella pudo haber sido muy tolerante, pero Danny estaba agotando su paciencia. Antes, había sido más fácil amarlo, cuando él prefería herirse a sí mismo antes que a otros. Y aunque Danny tenía solo siete años, le lastimaba realmente ser golpeada por él.

Por muchos meses, Danny se retiró a un mundo privado e intentaba golpear su cabeza contra una pared, cada vez que se sentí incómodo. Pero ahora, había venido progresando, ya que en vez de abstraerse, golpeaba a María.

-¿Progresando? -exclamó María-. ¿Cómo es que este progreso va a impulsarle a dañarme?

-danny fue abusado en su infancia repetidas ocasiones -explicó el psicólogo de la escuela-. Sólo ha conocido adultos que fueron mezquinos con él, o que simplemente hicieron caso omiso a sus necesidades básicas.

No ha tenido en quien confiar. Nadie estuvo cercano a él; nadie que enjuagara sus lágrimas, que le preparar alimento cuando el hambre le azotaba. Padeció castigo sin motivo. Está progresando, ya que por primera vez en su vida, deposita suficiente confianza en un adulto, como para exteriorizar su ira antes que autodestruirse, María usted es el adulto merecedor de su confianza.

Después de haber escuchado esa explicación, María con lágrimas brotando de sus ojos, exclamó:

-¡Ya entiendo!

Mientras su comprensión aumentaba como la luz de la aurora, su enfado se desvanecía.

John Ruskin escribió: Cuando el amor y la experiencia operan juntos, anticipa una obra cumbre.


Fuente: Amanecer con Dios, Editorial Unilit
_________________________________________________________________________________

Algunas veces parece que el progreso nos evade, pero Dios es fiel para continuar la buena obra que Él ha comenzado en cada una de nuestras vidas. Si abrimos los ojos del corazón, veremos Su mano obrando en nosotros.

1 Reyes 3:9

Da, pues, a tu siervo un corazón con entendimiento.


sábado

Es Más Que Un Trabajo


Un joven muchacho entró apresuradamente dentro de una estación de servicio y le preguntó al encargado si tenía un teléfono público.

El encargado asintió con la cabeza. Seguro, allí está. El muchacho introdujo algunas monedas, marcó un número y esperó la respuesta. Finalmente alguien le contestó. Uh señor, dijo con voz profunda, ¿podría serle útil un muchacho honesto, buen trabajador, para trabajar con usted?

El encargado no pudo evitar oír la pregunta. Después de unos instantes, el muchacho dijo: Oh, usted ya tiene un muchacho joven, honesto y buen trabajador? Bueno, está bien. Igualmente gracias.

Con una amplia sonrisa de oreja a oreja, cortó la comunicación y volvió a su coche, cantando eufóricamente.

Eh, permíteme un minuto, lo llamó el encargado de la estación. No pude evitar escuchar tu conversación. ¿Por qué estás tan contento? Yo pensé que el hombre te había dicho que ya tenía a alguien y no te necesitaba. El muchacho sonrió. Bueno, verá usted, yo soy el muchacho honesto y trabajador. ¡Estaba solamente controlando mi trabajo!



Fuente: Aguas refrescantes, Editorial UNILIT




Colosenses 3:23


Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Amor Del Corazón


Hoy en día las aventuras amorosas no son inusuales entre jóvenes adolescentes. No es particularmente sorprendente cuando dichas aventuras amorosas terminan por una u otra causa. Normalmente los adolescentes sobrepasan el dolor de una relación terminada y descubren que hay otros peces en el mar.

Esta típica norma, comenzó cuando Felipe Garza Jr. comenzó a salir con Donna Ashlock. Felipe y Donna salieron juntos hasta que Donna enfrió el romance y comenzó a salir con otros muchachos.

Un día, Donna se doblaba de dolor. Los médicos prontamente descubrieron que Donna se estaba muriendo de una enfermedad degenerativa del corazón y necesitaba un trasplante desesperadamente. Felipe se enteró de la condición de Donna y le dijo a su mamá: Voy a morir y le daré mi corazón a mi novia. Los muchachos dicen cosas tan irracionales como ésta de tanto en tanto.

Después de todo, Felipe aparentaba para su madre estar en perfectas condiciones de salud. Tres semanas después, Felipe despertó una mañana y se quejó de dolor en el lado izquierdo de su cabeza.

Comenzó a perder el aliento y a no poder caminar. Fue llevado al hospital donde se descubrió que una vena de su cerebro había explotado, causándole la muerte cerebral. ¡La súbita muerte de Felipe desconcertó a sus médicos! Mientras permanecía con el respirador artificial, su familia decidió permitir a los cirujanos quitarle el corazón para Donna y sus riñones y ojos para otros que necesitasen estos órganos.

¡Donna recibió el corazón de Felipe! Luego del trasplante, el padre de Donna le contó que felipe había estado evidentemente enfermo tres meses antes de morir. Dijo: Donó sus riñones y sus ojos. Hubo una pausa y Donna dijo: Y yo tengo su corazón.

Su padre le dijo: Sí, esto fue lo que él y su familia deseaban. La expresión de ella cambió un poquito. Le preguntó entonces a su padre quién lo sabía. Él le dijo: Todos. Nada más se dijo.

Varios días después, un cortejo fúnebre parecía comenzar a moverse entre los huertos y campos de Patterson, California. La procesión era tan larga que parecía de un príncipe, pero era la de Felipe. Su única pretensión fueron su amor y su corazón.

Es inolvidable cuando una persona ofrenda su vida para que alguien a quien ama pueda vivir. Sería inolvidable si usted hubiese recibido un nuevo y saludable corazón de alguien que lo amará más de lo que usted pudiese apreciar.

Cada instante de su vida sería un tributo hacia aquél que lo amó tanto como para dar su vida por usted...


Fuente: En aguas refrescantes, Editorial UNILIT



Juan 3:16

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

miércoles

El Artista Supremo Pinta Cada Día

Pedro el Grande gobernaba desde un palacio lleno de algunas de las más exquisitas obras de arte producidas en el mundo de ese tiempo. Sin embargo, cuando meditaba en el amanecer, se preguntaba cómo era posible que los hombres fueran tan tontos que no se levantaran todas las mañanas para contemplar una de las escenas más gloriosas del universo.

"Se deleitan", dijo, "mirando un cuadro, el trabajo insignificante de un mortal, y a la vez descuidan uno pintado por la mano de la Deidad misma. Por mi parte, voy a hacer que mi vida sea lo más larga que pueda, y por eso voy a dormir lo menos posible".




El famoso comerciante de Chicago, John Cooper Smith, sentía que observar la salida del sol era un regalo tan importante para su vida, que en realidad lo mencionó en su testamento.


Le dejó a su esposa una herencia de cincuenta mil dólares, y luego hizo el siguiente legado a sus otros parientes: "Al resto de mis parientes les dejo la luz del sol, las aves y las abejas, allí donde puedan encontrar las antes mencionadas luz del sol, aves y abejas. La mayor exhibición de arte que jamás puedan ver abre cada día al amanecer. Y maravillosa por igual, esta exhibición es siempre gratuita para los que la ven".


____________________________________________________________________



Las observaciones de Pedro el Grande nos dicen algo sobre su enfoque general de la vida. No solo reconocía la verdadera belleza cuando la observaba, sino que creía que levantarse temprano cada día, a fin de empaparse de la belleza de la maravillosa obra de arte de Dios, en realidad le agregaba días a su vida.

Ese concepto no es tan inverosímil si consideramos lo que nos han dicho los psicólogos en cuanto a liberar el estrés. ¡Tú puedes aliviar el estrés si te levantas temprano por la mañana y pasas algún tiempo de quietud disfrutando al amanecer!

¿Qué tiempo hace que te levantaste temprano para ver salir el sol? ¡Este gran despliegue de la creatividad de Dios puede encender los dones creativos que Él ha colocado en ti e inspirarte para usarlos durante el día!




Fuente: Desayuno con Dios, Editorial UNILIT

Isaías 40:28

¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado?
El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra.
No se cansa ni se fatiga.

Cuando Tu Paciencia Se Pone A Prueba



Carolina estaba exasperada con sus dos hijos, Claudio y Lorenzo. Llamó a su mamá en busca de apoyo moral. Esos chicos se portan como Daniel, el travieso, bufó. Se puso a explicar los acontecimientos del día. Los niños querían deslizarse por el piso de la cocina. Corrieron y patinaron sobre las alfombras con las pegajosas y rojas medias, haciendo un terrible desastre. Más tarde, descubrieron una lata de insecticida, siguió Carolina. Se metieron en el lavadero, se subieron a la secadora y embadurnaron las paredes con ese líquido nauseabundo.

Ayer llenaron el fregadero de agua. Cuando comenzó a botarse, tomaron el cubo de la basura para recoger el agua. Cuando lo llenaron, salpicaron por todos lados mientras se derramaba por el piso.

Para la abuela era fácil ver lo cómico en las travesuras de los niños, pero contuvo la risa. En su lugar, su suave y tranquila voz sobresalió. Su sabiduría le habló al corazón de Carolina. Cariño, mi pastor me dijo una vez que cuando tu paciencia se pone a prueba, es Dios que trata de mostrarte algo en tu carácter. Muchas veces me he tenido que recordar esas palabras.

Mientras limpiaba el último desastre que hicieron sus hijos, Carolina pensaba en lo que le dijo su madre. Consideró los momentos en los que fue menos que perfecta. Pensó en su desgarrador divorcio, en sus problemas con las tarjetas de crédito y en los años que estuvo apartada del Señor.

Padre celestial, susurró, por favor no me abandones ni te canses de ayudarme a limpiar mi vida.

La perspectiva de esta abuela moldeada con el tiempo la capacitó para dar un consejo sabio. Su perspectiva personal ha pasado por años de preparación. Pásela a sus hijos y nietos.

Se considera que ciertos rasgos de la personalidad se saltan una generación. Quizá sea por eso que los nietos y los abuelos se llevan tan bien.
Fuente: El libro devocionario de Dios para Abuelos, Editorial UNILIT




Salmo 61:5
Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de quienes te honran.